CHARLA CON
MARK DE CLIVE-LOWE

Octubre 2024 @ Baroom Tokio

La fortuna, el destino o simplemente el ferviente deseo de seguir a los músicos que me han marcado o intrigado, fue lo que me llevó a este encuentro con Mark De Clive-Lowe en el distante Tokio el pasado octubre. Ciertamente existía una expectativa, una lista de inquietudes y curiosidades no musicales que había registrado hace tiempo en mi mente al formular el imaginario encuentro con este brillante y admirado músico. Eso por sí mismo era intimidante y corría sin duda el peligro de personificar cabalmente al fanático que sucumbe al conocer a un héroe, sin embargo pude deshacerme de ese velo gracias al tacto y humildad de Mark.

Previa a la charla en directo, tuve la fortuna de atestiguar su presentación de Dragon, colaboración con una compañía de danza que estableció un puente entre artistas neozelandeses y japoneses (haciendo eco a su origen dual) y sin duda fue algo que me permitió sentir y ver por primera vez algo de su alquimia musical cuando se postra frente al piano, teclados, sintetizadores y otros artilugios de electrónica.

Llegado el momento del encuentro, con una luz muy tenue, cerveza en mano y el bar del foro Baroom prácticamente vacío, comenzamos algo que se asemejó más a una fluida sintonización y charla y donde rápidamente se rompió el binomio entrevistador-entrevistado. Las anécdotas se sucedieron poco a poco y fueron guiadas por mi curiosidad al saber las motivaciones para que el músico neozelandés migrara inicialmente a Londres, posteriormente a Los Ángeles y para el momento de la charla, estar ya establecido en la capital Nipona. Odio decirlo, pero una buena parte de la respuesta la conocía ya por las múltiples referencias, entrevistas previas y artículos donde se hace alusión a la doble ascendencia de Mark: Neozalendesa y Japonesa.

Esa noche apareció un espacio de honesta compartición que me ayudó a esquivar esas respuestas replicables y transmisibles en los medios musicales y la ruta se tornó en algo mucho más personal y profundo. Ante mí se mostró una persona, un músico apasionado por las posibilidades expansivas de la imaginación como un auténtico recurso universal. Alguien con el sueño de crear y compartir, de seguir los pasos de los grandes ídolos pero a su vez, también de no pisar esas huellas en la arena que parecen predestinar la ruta de vida que se nos forja por delante. En todo ese devenir, Mark ha creado música en diferentes latitudes y se ha involucrado en círculos muy distintos de artistas de esferas aparentemente disímiles como el jazz y la electrónica, siempre sin duda, en un contexto continuo de entendimiento de su identidad.

En medio del transitar de vida entre continentes e impregnado por ese motor expresivo que lo mantiene activo, todo comenzó a cambiar la médula del artista cuando se cruzó con las bitácoras, fotos y cartas de los viajes de su padre como comerciante en Japón a lo largo de 20 años y donde conoció a la que sería su madre. Este hito alimentó una intuición de seguir los pasos y reconocer a su padre en esa faceta, que aunque pertenecía a la narrativa familiar, no estaba relatada al detalle y menos desde las palabras e imágenes mismas de su padre. Es así como hace apenas 2 años el artista se embarcó en un viaje de 6 meses guiado enteramente por los lugares que su padre recorrió y fotografió a lo largo del país realizando una suerte de calca atemporal de los pasos que 70 años atrás su padre había dado en una nación ajena para el. El recorrido no sólo implicó un movimiento en el territorio, en un sentido más profundo, comenzó a reconocer en su padre a una joven persona ávida de nuevas experiencias y con apetito de mundo; una imagen distinta del estricto y parco padre con el que creció, y que ahora, años después de su fallecimiento, comenzó una sanación y reivindicación de su relación con él.

El tiempo discurrió suavemente a la par de la noche con una música tenue de fondo y cómodamente sentados en ese espacio dedicado a disfrutar las sonoridades de un Tokyo que efervesce. Sentí a un Mark articulado con sus palabras, pero sobre todo con el corazón de alguien que sabe estar compartiendo algo tremendamente personal y sensible que sigue cobrando sabores y texturas distintas con el paso del tiempo.  Fue con sus propias palabras que pudo definir todo ese proceso de catarsis con su padre como un infinito pozo de inspiración donde las preguntas y respuestas diluyeron jerarquías y las expectativas de esa búsqueda de identidad étnico-geográficas cedieron paso a un encuentro más genuino y profundo con el entenderse desde su seno familiar, con su tribu personal. 

En cierto punto, Mark sacó su celular para compartirme el arte de su próximo disco que estaba planeando editar y lo percibí sonriente y emocionado. Una cierta complicidad se apoderó de mí, como de quien se sabe parte de una sorpresa inesperada. Ahí en lo que sería la portada del álbum, una vieja fotografía de su padre posando erguidamente frente a un Tori (puerta) del templo de Itsukushima parecía develar un nuevo acceso dimensional a un universo ampliado del artista. Llegado ese punto recapitulé que durante toda la charla pude sentir en las expresiones de Mark su interés e inquietud sobre la profundidad del tiempo y como con la edad esta cualidad se vive de formas muy distintas. 

Nuestro encuentro se acercó al final mientras Mark me trataba de dar una cierta pauta sobre lo que sería su nuevo material, la referencia a Poemas Tonales apareció en al aire, pero no lo noté del todo convencido aún. Una franco abrazo, una estrechada de manos sensible fue lo que dio cierre a mi velada con este admirado músico de quien ahora había tenido la oportunidad de acercarme más a su persona e idiosincrasia. La firma de su epopéyico y genial vinil “Freedom” fue la consumación de una noche que jamás olvidaré por la bondad y franqueza de Mark. 

Como epítome de esta relatoría, meses después vi una publicación en el Instagram de Mark anunciando el lanzamiento de su nuevo álbum: Past Present (Tone Poems Across Time). Sonreí, asentí y entendí.

Adrián Peña

Nota: Mientras hago esta transcripción de la plática, surge la posibilidad de un segundo encuentro con Mark en los próximos días.